Torres Turismo

Torres en 72 horas

Torres en 72 horas

Si dispone de un fin de semana completo, aquí le dejamos las propuestas para que disfrute de cada rincón de este pintoresco pueblo de Sierra Mágina. Con esta guía pretendemos ayudarle en la elección de sus visitas y de los lugares más representativos de Torres.

DÍA 1 | MAÑANA

Para comenzar nuestra visita le proponemos hacerlo desde la Plaza del Ayuntamiento, la Plaza de España, lugar del que partirá esta ruta de 72 horas en nuestro municipio.

Desde ahí, por la calle Goleta, que fue un importante paso del antiguo casco urbano, llegaremos a un lugar en el que apreciaremos la reconstrucción de la antigua muralla que circundaba nuestra localidad. Si giramos a la derecha encontraremos una bonita Plaza remozada en 2013 para uso y disfrute de torreños y visitantes.

Se trata de la Plaza-Mirador de la Muralla. Situada en pleno casco antiguo, esta Plaza es un precioso rincón perfecto para descansar y contemplar buena parte de nuestro entramado urbano y todo nuestro Parque Natural. Además, si baja al mirador, se encontrará rodeado de piedras y almenas que le trasladarán a otras épocas de nuestro pueblo en las que su muralla rodeaba la localidad.

Desde esa misma Plaza-Mirador podremos apreciar el “Reloj de la Muralla”, que es nuestro próximo punto de llegada. Debemos volver sobre nuestros pasos y continuar por la calle Goleta, cuando lleguemos a un cruce de tres calles, girar a la derecha para encaminarnos hacia el “Reloj de la Muralla”, paseando sobre los restos de la construcción que rodeaba el municipio de Torres en la época medieval.

En este lugar, la Plaza del Reloj, se encontraba la construcción más significativa de la Edad Media de nuestra localidad: el Castillo y su Muralla que, partiendo de él, bordeaba la villa. Del Castillo sólo queda una de las tres torres que lo formaban, que hoy acoge el reloj municipal construido en 1993, de ahí su denominación – de la muralla -. La originalidad del enclave del mismo obedece a la pretensión de la entonces Corporación Municipal que deseaba que todos los vecinos lo oyeran y buena parte lo vieran desde cualquier punto del municipio.

Desde ahí caminamos por la calle Muralla para dirigirnos hacia otra zona peculiar de nuestra localidad. Si giramos hacia la derecha primero nos topamos con el Pilar de San Francisco y después a la izquierda, subiremos la calle Sierra Mágina y la calle Jornaleros. Si descendemos por la calle Almadén llegaremos a la Plaza del Pilar del Rosario, ejemplo de muchas fuentes que encontramos en el pueblo y que podemos conocer a través de la “Ruta de los Pilares”.

Este espacio abierto constituye el centro de un barrio típico andaluz. La mayoría de todas las viviendas que vemos alrededor y las que ya hemos dejado atrás, aunque no lo apreciemos, tienen grandes cuevas. Son las Casas-Cueva de Torres. Más de 50 hogares que acogen a familias humildes, de toda la vida, de buena vecindad, amables y hospitalarias. Comenzaron su vida en una cueva y siempre han estado ligados a ese barrio, a su casa y a una vida sencilla, que con el paso de los años y muchas fatigas, les permitió construir una vivienda al principio.

Desde ese mismo lugar podremos distinguir un cauce de agua. Se trata de la “Rambla de San Gil”. Este cauce de agua se creó de forma natural como consecuencia de una gran tormenta que arrasó nuestra localidad el 1 de septiembre de 1843, de ahí su nombre. Causó la muerte de 55 personas y dividió el municipio en dos. Podemos hacernos una idea de cuál fue la magnitud del desastre pues todo ese terreno ahora convertido en avenida, estaba ocupado por viviendas que fueron literalmente arrastradas por la fuerza de enormes piedras y gran cantidad de agua.

Mientras bajamos las escaleras de la Rambla, en la margen izquierda, podemos visitar típicas calles andaluzas, tortuosas, estrechas y encaladas como la calle Peñuelas.

Una vez crucemos con la calle Andalucía, hacia la izquierda por la calle Amor de Dios, llegaremos al entorno de Parque Municipal. Esta zona posiblemente la primera en distinguir cuando se llega a Torres, es la más adecuada para terminar esta jornada matutina.

El Parque Municipal de Torres fue construido por los torreños en el año 1956. Aunque el mismo pueblo esté rodeado de un Parque Natural apreciable a simple vista, pasear por el Parque Municipal le permite desconectar del habitual ajetreo del asfalto y los vehículos. Es un entorno natural y tranquilo, ideal para caminar, en el que puedes ver a las personas mayores paseando, a los niños jugando en el parque infantil o practicar deporte en el macizo rocoso que sirve zona de escalada con 17 vías nada menos y en la Piscina Municipal durante los meses estivales.

Por esta zona encontrará locales en los que podrá saborear platos típicos de Torres y de la comarca de Sierra Mágina.

DÍA 1 | TARDE

Para continuar conociendo Torres, desde el entorno del Parque Municipal, bajaremos por la calle Baltasar Garzón Real, hacia la Plaza de España, por donde pasamos esta mañana. Representa el símbolo del Renacimiento en nuestra localidad como el primer espacio que se formó extramuros en la villa como consecuencia del incremento demográfico experimentado desde finales del siglo XV. Aunque debió constituir un armonioso conjunto de edificaciones caracterizadas por los elementos arquitectónicos de la etapa histórica en la que se construyeron, el paso del tiempo no nos ha dejado admirar todo su esplendor.

Desde la Plaza de España, por la calle Jesús Castillo Solís, llega nuestra visita al Templo Parroquial de Santo Domingo de Guzmán. Construida entre los siglos XVI y XVII, este templo mezcla las formas ortodoxas del clasicismo renacentista con las formas constructivas populares. Los puntos imprescindibles a contemplar son la Pila Bautismal, una pieza mudéjar de finales del siglo XV de las que se conservan 14 piezas similares en toda España y la talla de una Virgen del siglo XVII, recientemente restaurada, de Nuestra Señora de la Esperanza, la más antigua de la Parroquia.

A la salida del templo Parroquial encontramos la “Lonja de la Iglesia”, un excepcional mirador de uno de los accesos al templo. Sostenido por ocho majestuosos arcos de casi 10 metros los más grandes, se construyeron para abrir un nuevo acceso a la Iglesia de Torres.

Puedes pasar por la zona del casco antiguo y apreciar el entramado urbano que caracterizó el primitivo casco urbano de Torres, a través de calles como la Muralla, la Iglesia, y la Paloma.

Desde estas zonas, bien desde el Mirador de la Plaza del Reloj, del Mirador de la Muralla o desde la Lonja de la Iglesia podemos contemplar un precioso atardecer de la sierra torreña y de buena parte de nuestro pueblo.

DÍA 1 | NOCHE

Tras el atardecer en estos miradores, puedes dirigirte a realizar la ruta nocturna partiendo desde la Cuesta de la Pila, lugar en el que está situado el “planímetro urbano” de las rutas locales, incluida la nocturna, aunque te recomendamos entre todos los rincones, contemplar la iluminación de la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán y sus arcos, las vistas desde el Reloj de la Muralla o las “Cimbras” del Parque Municipal.

Es el momento de descansar y disfrutar de los restaurantes que puedes encontrar en las afueras del pueblo, en la zona de la sierra. Si te encuentras en invierno puedes disfrutar de un estupendo fuego de leña donde tolerar las bajas temperaturas. Si por el contrario nos visitas en verano, son las zonas más propicias para refrescarse de las altas temperaturas estivales.

DÍA 2 | MAÑANA

El término municipal del Torres, como toda la provincia de Jaén, está impregnando del cultivo del olivar, principal recurso económico de las familias locales, que marca el devenir cotidiano de los trabajadores de este pueblo.

Los primeros indicios de la presencia del olivo en las costas mediterráneas españolas coinciden con el dominio romano, aunque fueron posteriormente los árabes los que impulsaron su cultivo en Andalucía, convirtiendo a España en el primer país productor de aceite de oliva a nivel mundial.

El aceite virgen extra es el zumo de aceituna. Es el único aceite, entre los que se encuentran habitualmente en el mercado, que se extrae de una fruta fresca y sin el uso de solventes. Es por tanto un producto totalmente natural cuyo excepcional aroma y sabor provienen directamente de la fruta de la que se obtiene.

Torres y sus agricultores producen un aceite de altísima calidad, procedente del fruto del olivo que se extiende por los más de 80 kilómetros cuadrados de nuestra superficie. Olivar de regadío y de secano. Olivar de campiña y de montaña. Ambos producen un “oro líquido” de especiales propiedades que puedes reconocer visitando las dos cooperativas productoras de este zumo natural.

En dirección a Jimena, por la JA-3104, encontrarás primero a la Sociedad Cooperativa Andaluza “Santa Isabel” y la Sociedad Cooperativa Andaluza “Nuestro Padre Jesús de la Columna” después, en las que podrás comprobar cómo se recolecta, cómo se produce y lo más importante, que exquisito producto se obtiene de las tierras de Torres.

Una vez realizadas estas visitas, tendremos que coger nuestro vehículo y dirigirnos hacia la carrera de Fuenmayor.

La primera parada la tenemos que realizar en el entorno del puente de “La Puente”, una de las construcciones torreñas en las que participó Andrés de Vandelvira, que se inició en 1561. Se trata de un puente que se planificó después de una tormenta que acabará con la infraestructura anterior, que sobre el río que pasa por Torres, unía el pueblo con la Fuenmayor. Es bastante alto, puesto que tiene que salvar un gran barranco. Presenta un único vano de mediopunto y sus dovelas se encuentran en muy buen estado. Se trata de una de las pocas obras de ingeniería conocidas de Vandelvira.

Cuando contemplemos esta obra del genial arquitecto, nos desplazaremos por esa misma carretera hacia el Manantial de Fuenmayor. Se trata de un área recreativa en la que podemos pasar una agradable mañana de descanso, recreo y esparcimiento.

El área se ubica junto a un estanque al que vierte sus aguas uno de los numerosos manantiales existentes en el Parque Natural de Sierra Mágina, al que pertenece buena parte del término municipal de Torres. Pocos sitios resultan tan frescos y agradables como éste, incluso en verano. Podríamos afirmar sin ningún género de duda que este espacio se trata de la zona natural por excelencia de Sierra Mágina y es un destino único y singular de Torres.

En este espacio, antiguas piedras de molino se han convertido en originales mesas y taburetes a la sombra generosa de chopos, encinas, nogales y majuelos de enorme tamaño. Es un lugar ideal para disfrutar de un picnic o tomar algo para descansar.

Por eso, esta zona se considera imprescindible para conocer nuestro Parque Natural de Sierra Mágina, cuyas cuantiosas variedades de flora y fauna convierten a nuestro paraje en el más desconocido de la provincia, un verdadero placer digno de admirar por los amantes de la naturaleza.

DÍA 2 | TARDE

Cuando hayamos disfrutado de naturaleza plena, bajaremos de nuevo al pueblo para continuar nuestros últimos paseos por la localidad, para visitar lo que queda por descubrir de nuestro patrimonio histórico-artístico.

Vamos a dirigirnos a la Plaza de España. Si nos dirigimos hacia la calle Corredera nos encontraremos a su entrada, y junto al Ayuntamiento de la localidad, un espléndido arco que separa la mencionada Plaza de la calle a la que nos dirigimos. Se trata de un elemento arquitectónico que estaba emplazado desde el siglo XIX en el mismo lugar que ahora contemplamos pero que fue reducido a escombros en torno al año 1965, tras la demolición del antiguo Ayuntamiento ya que se apoyaba sobre una de sus paredes.

El “Arco de la Plaza” ha sido recuperado recientemente para el disfrute del vecindario y el visitante el pasado 18 de mayo de 2012. Tiene una altura de ocho metros y cincuenta centímetros y un ancho de cuatro metros cincuenta centímetros, unas medidas casi exactas al del original, conseguidas con las últimas técnicas en medición.

Cruzamos el Arco de la Plaza y le invitamos a ver la Ermita de “El Santo”, a unos doscientos cincuenta metros. En la comarca de Sierra Mágina, San Sebastián fue conocido como “El Santo”, de ahí la dedicación de este esta pequeña Iglesia al mismo desde el siglo XVI. En el siglo XIX la Ermita quedó reducida a escombros, y en el XX se volvió a levantar. Alberga algunas obras de valor como un lienzo con un Ecce Homo pintado al óleo del siglo XVII, otro lienzo de la Divina Pastora del siglo XVIII o una talla de Cristo Crucificado del siglo XX.

En paralelo a la calle Corredera, la calle que encontramos debajo es la calle Jardinillos. Para concluir nuestra ruta llega por esta calle a la Plaza del Lejío. Desde allí, si giramos a la izquierda, distinguiremos el Palacio de los Marqueses de Camarasa. Esta Casa-Palacio del Mayordomo de Francisco de los Cobos, parece ser que cuando aún no habían terminado las obras de “La Puente”, Vandelvira se encargó del proyecto de la casa del mayordomo, Bartolomé Ximénez. El palacio cuenta con una portada renacentista de incuestionable equilibrio y belleza así como el interior, que podrá admirar antes de finalizar la visita por el pueblo.

DÍA 3 | MAÑANA

Para el último día de estancia en el pueblo le proponemos una doble idea: realizar senderismo y conocer la prueba más antigua de los pobladores de nuestro pueblo.

Se trata de visitar la “Cueva del Morrón”. La importancia arqueológica del hallazgo es evidente, por múltiples razones, entre las que merece destacar el hecho de ser, hasta ahora, el único yacimiento con pinturas paleolíticas en la provincia de Jaén, viniendo a llenar un hueco existente entre la Cueva del Niño (Albacete) y las cuevas malagueñas.

Se llega a la cueva después de recorrer la ruta del cerro “El Morrón”. La entrada es poco visible y se encuentra a la izquierda de un abrigo poco profundo; es pequeña y a ras de suelo. Para entrar hay que reptar unos 5 metros aproximadamente.

Se trata de dos cápridos de diferente cromatismo, uno de color rojo y otro negro. Aunque ocupan la misma superficie rocosa, la figura roja se halla en un plano superior y más cerca de los desprendimientos que en esa pequeña sala forman la pared.

La importancia de esta cueva de nuestro término municipal es, como podemos comprobar, trascendental, lo que muestra la riqueza que tenía la zona de nuestros antiguos pobladores ya que fueron habitados desde hace miles de años.

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